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Interesting Waves Radio
26 ago 2013
“Los vecinos en guerra” se suma a la moda de usar romances gays para levantar el rating
Ex modelo, y cantante, en su primera tira como actriz acaba de besar a Natalie Pérez en “Los vecinos en guerra”.
De repente se hicieron amigas, empezaron a andar juntas todo el día. Valeria, la nueva vecina del barrio, desplegó toda su seducción hacia Agustina. Y una tarde ocurrió lo que se veía venir. Agustina, la más tímida, tomó la decisión y besó a la otra chica, que -histérica al fin- se escapó por la tangente.
Así empezó, con esa escena del viernes, el que muy probablemente sea el nuevo romance gay de nuestra televisión: el de las dos jovencitas de Los vecinos en guerra (a las 22.45, por Telefe), encarnadas por Natalie Pérez y la debutante Sabrina Fogolini. “Sabía que si hacía las cosas bien, en algún momento esto me iba a pasar. Y estoy feliz de que hayan confiado en mí para encarar un tema tan delicado. Porque, aunque estemos en 2013, y las cabezas estén abiertas, sigue siendo medio tabú”, dice Sabrina, en charla con Clarín. “Me gusta tocar este tema de la sexualidad: trato de ponerme constantemente en el lugar de Agustina, con sus confusiones y su angustia ante el rechazo. Particularmente, creo que los autores están llevando esta relación con mucha naturalidad”. A partir de ahora, su personaje tendrá que enfrentar también la reacción de su madre, Helen (Carola Reyna), quien escuchó parte de una conversación inequívoca de Agustina con su amiga. Para Sabrina es todo un desafío, pero confía en Reyna quien, dice, “no puede más del talento que tiene”. Rosarina, empezó a trabajar como modelo a los 16 años, cuando se fue de su casa en medio de una situación conflictiva y se instaló en Chile, desde donde viajó por casi todo el mundo: “Eso me abrió mucho la cabeza, y agradezco a la vida todo lo que me pasó, porque tal vez era necesario para lo que llegó después”. Un día, sin embargo, sintió la necesidad de volver al país, y se instaló en Buenos Aires hace cuatro años con la intención de “tomar revancha”. En México también había probado suerte como cantante, y por cierto le había ido muy bien con “el blues, rock nacional y algunos tangos”. Ahora despunta la otra vocación en The Groove, la banda que tiene junto a Gastón Soffritti. Sabrina está contenta porque “el 21 tenemos nuestra primera fecha, en Lobos”, y cuenta que toma la música “como una gran terapia”. A sus 25 años, Fogolini reconoce que “con todo lo que me está pasando es inevitable tener la adrenalina en el cuerpo; son muchas horas de estar en el trabajo. Por eso llegar a mi casa y poder conversar con mi novio, que no es del medio, sobre otras cosas me hace bien para renovar la energía”.
Así empezó, con esa escena del viernes, el que muy probablemente sea el nuevo romance gay de nuestra televisión: el de las dos jovencitas de Los vecinos en guerra (a las 22.45, por Telefe), encarnadas por Natalie Pérez y la debutante Sabrina Fogolini. “Sabía que si hacía las cosas bien, en algún momento esto me iba a pasar. Y estoy feliz de que hayan confiado en mí para encarar un tema tan delicado. Porque, aunque estemos en 2013, y las cabezas estén abiertas, sigue siendo medio tabú”, dice Sabrina, en charla con Clarín. “Me gusta tocar este tema de la sexualidad: trato de ponerme constantemente en el lugar de Agustina, con sus confusiones y su angustia ante el rechazo. Particularmente, creo que los autores están llevando esta relación con mucha naturalidad”. A partir de ahora, su personaje tendrá que enfrentar también la reacción de su madre, Helen (Carola Reyna), quien escuchó parte de una conversación inequívoca de Agustina con su amiga. Para Sabrina es todo un desafío, pero confía en Reyna quien, dice, “no puede más del talento que tiene”. Rosarina, empezó a trabajar como modelo a los 16 años, cuando se fue de su casa en medio de una situación conflictiva y se instaló en Chile, desde donde viajó por casi todo el mundo: “Eso me abrió mucho la cabeza, y agradezco a la vida todo lo que me pasó, porque tal vez era necesario para lo que llegó después”. Un día, sin embargo, sintió la necesidad de volver al país, y se instaló en Buenos Aires hace cuatro años con la intención de “tomar revancha”. En México también había probado suerte como cantante, y por cierto le había ido muy bien con “el blues, rock nacional y algunos tangos”. Ahora despunta la otra vocación en The Groove, la banda que tiene junto a Gastón Soffritti. Sabrina está contenta porque “el 21 tenemos nuestra primera fecha, en Lobos”, y cuenta que toma la música “como una gran terapia”. A sus 25 años, Fogolini reconoce que “con todo lo que me está pasando es inevitable tener la adrenalina en el cuerpo; son muchas horas de estar en el trabajo. Por eso llegar a mi casa y poder conversar con mi novio, que no es del medio, sobre otras cosas me hace bien para renovar la energía”.
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